Zurich lanza estudio sobre el futuro de la construcción
EmpresasArtículo22 de julio de 2026
El sector de la construcción avanza hacia una década marcada por proyectos más grandes, tecnológicos y exigentes. Sin embargo, también enfrenta riesgos que aparecen antes, se conectan entre sí y pueden extenderse rápidamente a otros proyectos o activos.
Para comprender este nuevo escenario, Zurich lanzó “Más allá de 2030: el futuro de la construcción”, un estudio global que reúne la perspectiva de 31 expertos en suscripción, siniestros, ingeniería de riesgos y construcción. Su objetivo es analizar las principales presiones que definirán la viabilidad y resiliencia de los proyectos durante los próximos años.
El informe no busca predecir un único futuro. En cambio, muestra cómo las decisiones que se toman hoy en materia de diseño, planificación, financiamiento y gestión de riesgos pueden influir en la continuidad de los proyectos.
Riesgos que ya no pueden analizarse por separado
Los fenómenos meteorológicos extremos y las catástrofes naturales encabezan los riesgos percibidos para el sector durante los próximos cinco años, con una evaluación de 6,2 sobre 7. A
continuación, aparecen las vulnerabilidades de los mercados financieros, con 5,7, y la dinámica del mercado laboral, con 5,6.
El desafío es que estos riesgos no actúan de manera aislada. Una interrupción en la infraestructura eléctrica, la escasez de agua, la falta de personal especializado o un atraso en el suministro de equipos puede afectar el calendario, elevar los costos, dificultar el financiamiento y comprometer la viabilidad de una obra.
Esta conexión entre riesgos cobra especial relevancia en proyectos intensivos en capital y tecnología, como centros de datos, sistemas energéticos, instalaciones sanitarias y plantas de fabricación avanzada.
Cinco cambios que definirán la construcción hacia 2030
El estudio identifica cinco transformaciones que tendrán un impacto importante en el sector:
1. La infraestructura condicionará la viabilidad
El acceso oportuno a electricidad, agua, capacidad de red, permisos y equipos especializados puede determinar el avance de un proyecto incluso antes del inicio de las obras. Por eso, estas dependencias deben considerarse desde la planificación y no como elementos secundarios.
2. La escasez de capacidades será más crítica
El desafío no se limita a la cantidad de trabajadores disponibles. La creciente complejidad técnica también aumenta la necesidad de contar con personas especializadas en integración de sistemas, coordinación digital y puesta en marcha.
3. La estandarización puede amplificar los errores
Los diseños y sistemas estandarizados permiten acelerar la ejecución, pero también pueden replicar defectos en distintos proyectos. El aprendizaje, las pruebas y el monitoreo deben avanzar al mismo ritmo que la implementación de estas soluciones.
4. El financiamiento tendrá menor tolerancia a los atrasos
Las estructuras financieras más exigentes están reduciendo el margen para absorber retrasos, sobrecostos o interrupciones. Una dificultad que antes podía manejarse dentro del cronograma ahora puede convertirse rápidamente en una presión financiera.
5. Los plazos más ajustados reducirán el margen de recuperación
La superposición entre construcción, puesta en marcha y operación permite acelerar la entrega, pero deja menos espacio para enfrentar errores, eventos climáticos o problemas de coordinación.
La asegurabilidad como señal temprana
Una de las principales conclusiones del estudio es que la asegurabilidad debe considerarse desde las primeras etapas de un proyecto.
Cuando la cobertura es limitada, más costosa o no está disponible, puede ser una señal de que existen debilidades en el diseño, la ubicación, el modelo de ejecución o las dependencias críticas.
Estas condiciones también pueden influir en las decisiones de financiamiento.
Por eso, el informe propone incorporar la mirada de las aseguradoras y de la ingeniería de riesgos desde el comienzo, junto con variables como el costo, los plazos y la seguridad. Esto permite detectar vulnerabilidades antes de que se conviertan en interrupciones o pérdidas.
¿Cómo prepararse para los próximos años?
El estudio plantea cinco líneas de acción para gestionar la creciente complejidad del sector:
- Considerar la infraestructura habilitante como un riesgo central.
- Gestionar activamente la conexión entre diseño, fabricación, montaje y puesta en marcha.
- Diseñar sistemas durables, adaptables y fáciles de reparar.
- Analizar el riesgo a nivel de cartera y no solo proyecto por proyecto.
- Utilizar la información de seguros e ingeniería de riesgos como una señal temprana para la toma de decisiones.
Más que responder a cada riesgo de manera independiente, el desafío será comprender cómo interactúan y anticipar sus posibles efectos durante todo el ciclo de vida del proyecto.
La resiliencia comienza antes de construir
El futuro de la construcción no dependerá únicamente de cuánto se invierta o de qué tecnología se utilice. También estará definido por la capacidad de anticipar dependencias, integrar conocimientos especializados y diseñar proyectos preparados para adaptarse.
En este escenario, la resiliencia no es una etapa adicional ni una respuesta posterior a una interrupción. Es una decisión que comienza en el diseño y puede marcar la diferencia entre un proyecto que solo avanza rápido y uno que también puede sostenerse en el tiempo.
Conoce en detalle las tendencias, riesgos y oportunidades identificadas en el estudio.




