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Aprende a diferenciar entre Renta Fija, Renta Variable y Balanceados

Inversión | Inversión | 05 de julio de 2022

Las categorías de activos se agrupan de acuerdo a si tienen estrategias de inversión similares.

El mundo de las inversiones puede ser un tanto abrumador para quienes recién se están iniciando. Una de las primeras confusiones que aparecen es la diferencia entre las principales categorías de activos que existen: Renta Fija, Renta Variable y Balanceados.

Lo primero es entender que todos los instrumentos de inversión se clasifican en categorías dispuestas por la Comisión para el Mercado Financiero, agrupándolos de acuerdo con si poseen estrategias de inversión similares. El objetivo de esta clasificación es que el inversionista pueda entender con qué puede comparar rendimientos, costos y estrategias. Aún así, existen 3 denominaciones que simplifican esta agrupación para un mejor entendimiento de parte del inversionista.

 

Renta Fija:

Los instrumentos de renta fija pueden definirse como los menos riesgosos del abanico de opciones que ofrece el mercado de valores, por lo que los inversionistas de perfiles más conservadores suelen invertir en ellos. Este tipo de herramientas invierten principalmente en alternativas de deuda emitida por empresas o el estado.

Es importante señalar que, aunque su nombre contenga la palabra “fija”, eso no significa que su rentabilidad vaya a ser siempre igual, pero sí suele ser menor a la de los instrumentos de renta variable, que, al tomar más riesgo, pueden tanto ganar como perder más con las fluctuaciones del mercado.

La principal subdivisión de productos dentro de lo que es renta fija, tiene que ver con el plazo de la deuda en que invierte el fondo. Esto, porque a menor plazo de los instrumentos, menor el riesgo. Prestar a alguien a 90 días implica una mayor certeza sobre el pago de esa deuda que plazos más largos. Siguiendo esta lógica, las categorías son las siguientes:

a. Con duración igual o menor de 90 días.
b. Con duración igual o menor de 365 días.
c. Con duración mayor o igual a 365 días.

 

Renta Variable:

Los instrumentos de renta variable son instrumentos de mayor volatilidad, más riesgosos, pero que también pueden ganar más si les va bien. Esta categoría está pensada para aquellos inversionistas que toleran las variaciones de los indicadores bursátiles y están dispuestos a enfrentarlos con una visión de largo plazo, ya que las carteras están compuestas por, en su mayoría, por instrumentos de capitalización o accionarios.

Este tipo de instrumentos se categorizan de acuerdo a sectores específicos de la economía, sectores geográficos, mercados emergentes y desarrollados, subdividiendo estas mismas, dependiendo del país o continente en que se encuentra. Por ejemplo: renta variable de mercados emergentes (acciones de empresas de países en vías del desarrollo económico) o renta variable Latam (acciones de empresas comercializadas en Latinoamérica).

 

Balanceados (mixtos):

Son una combinación de inversiones en instrumentos de deuda (renta fija) y de capitalización (renta variable), que buscan equilibrar dos aspectos: la preservación de capital, por una parte, y la capitalización, por la otra. Tienen la ventaja de que, si la renta variable tiene un mal comportamiento, cualquier pérdida podría ser parcialmente compensada por la renta fija. Por otro lado, la renta variable espera acceder a un mejor rendimiento.

Este tipo de instrumentos están en constante movimiento, no mantienen las inversiones en un segmento específico de activos, permitiendo aprovechar mejor las oportunidades de mercado. La inversión en este tipo de fondos, permiten una mejor expectativa de retorno que la inversión exclusiva en fondos de deuda, aunque presentan un riesgo relativo mayor, pero menor que el de invertir principalmente en instrumentos de capitalización.

 

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